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‘Mank’, el gran guiño de David Fincher

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Ni David Fincher, ni Gary Oldman tienen que probar su valía como artistas. Ambos han alcanzado el pináculo de sus respectivas profesiones.

  1. Habiendo dicho esto hay que aclarar que Mank no es la mejor realización de Fincher, ni la mejor actuación de Oldman. Pero también, habiendo dicho esto, Mank es una estupenda película, dirigida por uno de los mejores directores de los tiempos modernos y unos de los mejores actores de Hollywood.

A diferencia de sus películas anteriores, Fincher no se comunica con la totalidad del público a través de Mank. Cualquier persona puede ver Fight Club, Seven, The Social Network ó Gone Girl y encontrar algo con lo cual relacionarse. Este no es el caso de Mank.

Mank es una película para aficionados. Es un filme para amantes de Citizen Kane y adoradores de Fincher. Quien lo sea, tendrá una sonrisa de oreja a oreja durante 2 horas y 11 minutos. Quien no lo sea probablemente se aburrirá rápidamente y dejará de verla.

Mank explora la historia detrás de la mejor película jamás realizada. Con casi 80 años, Citizen Kane es todavía una joya inexplicable que simplemente supera la comprensión y la racionalidad. Pero a diferencia de la mayoría de las obras de arte, que son producto de un individuo, Citizen Kane es el resultado de la creación colectiva de hombres y mujeres que colaboraron en su realización.

Y si algo es cierto en la industria del cine, es que una película puede ser mala incluso teniendo un buen guion, pero ninguna película puede ser excelente teniendo uno malo.

Y de eso se trata Mank, del guion de Citizen Kane.

Mank es una excelente producción de Netflix.

Quienes veneran la obra maestra de Orson Welles saben perfectamente que Kane esta inspirado en William Randolph Hearst, el millonario, poderoso y excéntrico empresario, quien fuera dueño de influyentes medios de comunicación en la primera mitad del siglo veinte, famoso además por sus posiciones extremas y por ganarse enemistades.

A menos que uno se haya dedicado a investigar sobre la historia detrás de la historia, es difícil conocer más de Citizen Kane; eso es precisamente de lo que se encarga Mank.

Resulta que el escritor Herman Mankiewicz, alcohólico y protestatario, conocía de cerca a Hearst, visitó su estrambótica mansión, con impresionantes jardines en los que había un zoológico completo, y se hizo amigo de la actriz que era amante del magnate.

Fincher nos obsequia con detalles el “detrás de cámaras” de Citizen Kane, colocándonos en el momento histórico en el que fue concebida, en la edad de oro de Hollywood, al final de la gran recesión de la economía de los Estados Unidos y en el precipicio de la segunda guerra mundial.

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Pero incluso siendo un recuento histórico, el director logra hacer un aporte muy oportuno acerca de la realidad actual, mostrando cómo la industria del entretenimiento puede tomar partido en el rumbo de una nación e influir en el devenir político mostrando una “realidad” inexistente.

El tema de los medios de comunicación y las redes sociales es recurrente en las obras de Fincher. The Social Network y Zodiac son abrebocas; Mank es directa y frontal. Apenas después de un mes de las elecciones en Estados Unidos, la película hace un caso de cómo se puede manipular al electorado, exagerando circunstancias puntuales para beneficio de un candidato.

El filme también se burla de Hollywood y sus “grandes” hombres, exponiéndolos como probablemente fueron, fatuos, falsos, bajos.

Por último, es indispensable mencionar los detalles cinematográficos de la obra.

David Fincher es famoso por su obsesión con la perfección. Nada de lo que se ve en la pantalla en una de sus películas es producto del azar. Sus tomas múltiples, desde distintos ángulos de una misma escena, son legendarias.

En Mank, el detalle más resaltante es la marca de cambio de rollo de película. En el mundo predigital, las películas en el cine eran distribuidas y proyectadas en cintas. Esas cintas tenían entre 10 y 20 minutos de duración. Cuando cada cinta estaba cerca de terminar, aparecía una marca en la esquina superior derecha de la imagen que advertía al proyeccionista que la cinta estaba punto determinar y la siguiente debía ser montada. Esa marca volvía a parecer en el momento exacto en el que una cinta debía suceder a la otra.

Mank es una película filmada en digital, siendo Fincher uno de los precursores y defensores de esa tecnología, y además es un filme hecho para Netflix, para verlo en pantalla chica, de manera que ver frecuentemente esa marca en esta realización no es otra cosa que un guiño y un homenaje que Fincher hace al viejo Hollywood.

Mank es eso, un homenaje a la industria del cine y sus realizadores; una industria dispensable, repleta de hombres y mujeres talentosos, pero fundamentalmente fallidos; una industria que se celebra a sí misma mostrando sus grandes falencias.

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