El COVID-19 o el fin de la televisión por cable

El COVID-19 ha acelerado el fin de la cableras.

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Llevo 48 días de cuarentena en mi casa. En mi país hay básicamente 3 formas de ver televisión:

  • Canales de señal libre a través de una antena convencional que se puede o podía comprar en una ferretería
  • Canales a través de una empresa por suscripción o cableras, si tienes la suerte de que el servicio se mantenga.
  • Servicio de streaming como Netflix, Disney+, Amazon Prime, etc., si tu internet es aún decente para aguantar la trasmisión.

cableras

La primera opción se mantiene aquí como la alternativa que muchos tienen de acceder a un mínimo de entretenimiento con un costo bajo (conseguir un televisor) y donde los canales de mayor poder de trasmisión le pertenecen al Estado. Considero que quienes la ven lo hacen por ser su única opción.

Por lo que se, en otros países, es un sector en el que solo están empresas del estado o aquellos que tienen una infraestructura ya instalada y que han logrado monopolizar lo poco que pueda existir en dicho sector: televidentes que no cuenten con ingresos para irse a cualquiera de las otras dos opciones y empresas que aun consideren rentable hacer publicidad a través de un medio como ese.

La tercera opción es la que está en plena efervescencia en este momento: Netflix como pionero, el monstruo de Disney con Disney+ recién llegando, Apple y Amazon buscando su lugar y su diferenciación y HBO Max con una gran expectativa por su llegada. No hay que decir que este segmento esta en una curva de crecimiento y de transformación, por lo que atrae a mas empresas a unirse. La pandemia y su crecimiento ha hecho que hasta los Oscars reconozcan que las películas de streaming son candidatas para entrar en la lucha por la Estatuilla Dorada, lo que no es poca cosa.

Pero me interesa hablar aquí de las cableras o la televisión por cable. Y cuando hablo de cableras me refiero tanto a las señales abiertas por parte del estado y a la televisión por cable, porque son ellos los que manejan la programación y no la empresa que los reúne.

Este es un servicio que se paga a un proveedor y que básicamente te entrega el derecho de ver un grupo de canales, generalmente divididos en tres bloques, y dependiendo de donde te quieras quedar debes cancelar una mayor cantidad de dinero;

  1. Básico: muchos canales con muy bajo raiting, en donde por lo general encontramos los canales públicos de otros países (Italia, España, Portugal, alemán, etc.), canales de cocina, alguno que otro canal educativo, infantiles, etc. pero que al final no son atractivos.
  2. Medio: donde ya hay canales de series y películas de rango medio.
  3. Premium: con canales finalmente de mayor nivel, con estrenos, incluso exclusivos para dichos canales y generalmente con calidad HD.

Este es un sector que se quedó en el medio de lo antiguo como los canales de señal libre versus la gran vanguardia de las empresas de streaming. Y si antes del COVID-19 tenían la vara alta para el salto que tenían que dar para reinventarse y hacer frente al futuro de las demandas de sus consumidores, ahora en medio de la pandemia ha quedado claro, no que su atleta no está listo o en forma para que pase la vara en ese salta alto, no. Es que no hay atleta alguno. Están perdiendo por forfeit.

La televisión por cable o como aprenderse una película de memoria

Agradezco tener opciones a solo ver televisión en estos momentos: leer, jugar, dormir, escribir, incluso ver noticias por mi celular. Si fuera por ver televisión por cable ya me sabría de memoria dos o tres películas.

No solo pasan la misma película hasta el cansancio en un canal, sino que, como sucede en las grandes cadenas, la pasan por diferentes versiones de sus canales a diferentes horas. Es decir, la misma película por su canal HD, por su canal Premium, por su canal de familia, etc.

Prácticamente uno pudiera ver la misma película, todo el día, saltando de un canal a otro. Y es que incluso tuve la oportunidad de ver la misma película en una ocasión que la trasmitían casi al mismo tiempo en dos canales de marcas diferentes.

Entiendo perfectamente que la idea es darle la oportunidad al usuario de ver un programa en la hora mas conveniente y que al ser una película de “estreno” para dichos canales quieran aprovechar de sacarle la máxima audiencia posible. Pero en tiempos de cuarentena se ha demostrado que esas empresas son elefantes blancos y que lejos de estar preparándose para transformarse de cara a sus nuevos contrincantes y ser una alternativa frente al streaming, lo que han hecho es esconder la cabeza en el suelo.

En tiempos de pandemia donde es muy probable que la gente pase una gran cantidad de tiempo libre o al menos en casa, la idea es ser un medio atractivo para que el público no quiera dejar de verte. No creo que trasmitir la misma película 5 o 7 veces el mismo día sea la solución.

Hubiera pensado en hacer especiales de: terror, amor, suspenso. Quizás transmitir películas homenajeadas con el Oscar, incluso las que no ganaron el Oscar pero que el público las ha llevado a convertirse en series de culto.

Imaginaba a las cableras consultando a la gente por aplicaciones o por sus páginas web para saber que querían ver, como una vez lo hizo un canal con algo que llamaron “Cinema a la Carta”. Incluso haciendo alianzas para compartir películas entre ellas.

Imaginaba dando cabida al cine de autor o películas de festivales de cine. Darle cabida al cine independiente. Pero no. Nada de eso.

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Series, documentales, shows, conciertos, entrevistas… más de 200 canales y saque usted la cuenta de realmente cuantos de los programas que se trasmiten son de calidad o ya vistos incontables veces antes. Algún anuncio de quedarse en casa. Algún estreno que se agradece por supuesto. Y ya

Quizás si ellos fueran la punta de la curva de ascenso en opciones de entretenimiento como el streaming, pudiera entenderlo, y aún así Netflix, Disney+, Apple, etc., están buscando que hacer para diferenciar y ganar adeptos. Pero las cableras no, las cableras entraron desde hace rato en la fase de declive.

Tanto es así que las nuevas generaciones poco ven el televisor como aparato. Su forma de diversión está en la versatilidad de ver una serie o un programa en YouTube o alguna serie de streaming. Sin duda aún quedan millones de personas que se sienten a gusto sintonizando un canal en su televisor o hacer zapping para “ver que hay de bueno” y aun yo mismo disfruto hacerlo.

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Sin embargo, cada vez más va dejando de ser una opción o si lo hago es solo para ejercitar mi dedo como una vieja costumbre, porque lo que consigo en mi recorrido es más de lo mismo, visto demasiadas veces. Sin duda aparecen casos puntuales, pero habiendo tantas otras opciones me parece increíble que me consiga lo mismo cada 3 canales que paso.

Van tarde, tardísimo en reinventarse, el COVID-19 y la cuarentena creo que aceleró cualquier proceso humano que significara decantarse por un sistema de entretenimiento y en esa decantación, la televisión por cable, sospecho que va de último.

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