Más allá de la música y la tecnología

‘Heat’, un cuarto de siglo después

25 años de una de las obras maestras del cine de acción y de Michael Mann.

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En diciembre de 2020 se cumplieron 25 años del estreno de una joya del cine moderno, Heat. Para entender el impacto de esta obra, es necesario ponerse en el contexto del momento en que ese filme vio luz.

Desde la década de los 70s y el final del siglo pasado, Al Pacino y Robert De Niro fueron la realeza de la gran pantalla. Junto a Jack Nicholson, Pacino y De Niro eran los protagonistas más codiciados por cualquier realizador.

Ambos actores habían compartido marquesinas 20 años antes, en El Padrino, Parte II, pero nunca habían estado juntos en escena, así que para los amantes del cine ese sería un momento único.

Por su parte, el director Michael Mann venía de una exitosa transición de la televisión al cine, con dos producciones aclamadas por la crítica, aunque sin mayor impacto de taquilla, Manhunter – primera vez que el personaje de Hanibal Lecter fue llevado al cine – y El Último de los Mohicanos.

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Mann escribió el guión de Heat basado en un personaje de la vida real, de su ciudad Chicago, llamado Neil McCauley, igual que el personaje de De Niro. McCauley fue un asaltante profesional que mantuvo a la policía de Chicago en vilo por años, y fue, como en la película, perseguido por los más profesionales agentes de la ley.

Heat es sin duda el filme más importante en la cinematografía de Mann, quien se especializó en las películas de acción y crimen; Colateral, Public Enemies, Miami Vice y la mencionada Manhunter, son algunas de las películas de este talentoso director.

El ritmo de Heat es vertiginoso desde el inicio. Se siente como la frase “cuando una fuerza indetenible se encuentra con un objeto inamovible”. Los personajes de Pacino, el policía Vincent Hanna, y de De Niro, McCauley, son básicamente dos caras de la misma moneda, depredadores acechando a su presa.

Heat: La obra escrita y dirigida por Mann, es magistralmente actuada por Pacino y De Niro

A ambos personajes los acompañan dos entornos: sus familias y amores, la mayoría defectuosas producto de las personalidades de los personajes, y sus equipos, que, al contrario, funcionan a la perfección.

El guion está perfectamente balanceado para mostrar todas las facetas de ambos protagonistas; los muestra de manera efectiva en sus virtudes y defectos. Mann logra rápidamente conectar al espectador con Hanna y McCauley, al punto que se debate entre quién debe ganar de ellos dos.

Ambos son excelentes en lo que hacen. Hanna es explosivo, espontáneo, dice lo que piensa y lo que quiere, y todo lo quiere de inmediato. McCauley es silencioso, calculador, permanentemente al acecho, anticipando cada movimiento propio y del contrario. Ambos actores están perfectos en sus roles.

Y aunque la historia gira permanente entre ambos personajes, no es sino a la hora y media, de las casi tres horas que dura la película, que se da el encuentro esperado: Pacino y De Niro frente a frente, Hanna y McCauley cara a cara, en una escena fundamental del séptimo arte, dos actores, en la cúspide de sus carreras, representando unos papeles excelsamente escritos en una puesta en escena exquisita.

Pero ese encuentro es un abreboca para lo que vendrá minutos después.

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La secuencia del enfrentamiento en las calles de Los Angeles entre ambos bandos luego del asalto principal del filme es tal vez la mejor de la historia del cine, incluso un cuarto de siglo después de filmada, con todo y los avances tecnológicos que ha tenido la industria.

Todo en esa secuencia funciona a la perfección. Los actores comprometidos con sus personajes manipulan las armas como profesionales; la cámara montada en los hombros de cada actor, o justo en la punta de los cañones, colocan al público en el medio del tiroteo; y finalmente el sonido, la grabación del tiroteo real, otorga a la secuencia una estampa única.

Esa sola escena vale la pena revisitarla de manera permanente.

La cinematografía de Dante Spinotti, colaborador permanente de Mann, es minimalista y, al tiempo que representativa del estilo visual de los 90s, está tan finamente lograda que es atemporal. Usa la ciudad como un personaje más; en momentos la hace asfixiante y a veces la convierte en océano.

La banda sonora de Elliot Goldenthal es eficiente y efectiva, puesta al servicio de la historia. Cada nota busca acentuar el ritmo que Mann quiere dar a la historia, ni más ni menos.

 

Sería un flaco favor referirse a Heat y mencionar solo a Pacino y De Niro como los únicos talentos actorales. Ambos tienen a su lado a estupendos intérpretes como Val Kilmer, Tom Sizemore, Ashley Judd, Danny Trejo, Wes Studi y Natalie Portman, entre otros.

Si Heat tiene un talón de Aquiles es su final. A pesar de que visualmente llamativo, no logra comprometer de la manera que lo hace todo lo que le antecede. Pareciera que el creador se encontró con conflicto cuando tuvo que dar un desenlace a la obra, y elegir entre sus personajes.

Heat tuvo una taquilla global de 187 millones de dólares, lo cual es un número impresionante para 1995, y más para un filme original, de un género apreciado pero no necesariamente muy comercial, censurado para mayores de edad.

Pero mas allá del filme y sus resultados, es la influencia que tuvo Heat en el cine lo más importante a tener en cuenta. Revisitando esta película una encuentra cómo se alimenta de obras que le precedieron y a la vez cómo inspira algunas que le suceden. Es imposible, por ejemplo, no encontrar importantísimas similitudes entre el filme de Mann y The Dark Knight, de Christopher Nolan, 13 años después.

Nolan hace homenaje a la película Mann, a veces de manera sutil, y otras de manera frontal, como por ejemplo, incluyendo a William Fichtner, como gerente del banco dedicado al lavado de dinero del crimen organizado en la secuencia inicial del asalto The Dark Knight. Fitchner en Heat hace el papel de Roger Van Zant, banquero lavador de dinero en Heat. No es casual.

Heat es una de las mejores películas del género de asaltos (heist movies como se le conoce en inglés), y una obra fundamental del género de acción en su transición, entre el machismo brutal de los 80s e inicio de los 90s hacia la necesidad de profundizar en los personajes del cine del siglo XXI. Michael Mann hizo una contribución valiosa al cine, que es digna de ser apreciada con frecuencia.

1 Comentarios
  1. andy Squire says

    Coincido absolutamente en todo lo dicho, nunca fue superada en la historia del cine.

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