El fin de una era: Mick Taylor dejaba los Rolling Stones hace 45 años

Mick Taylor sin duda ha sido, y seguirá siendo, el "Más grande guitarrista que jamás hayan tenido The Rolling Stones".

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Era junio de 1969, y ante los continuos problemas que generaba por su crónica adicción a las drogas, Mick Jagger y Keith Richards despidieron a Brian Jones, el multi-instrumentista que le dio el nombre final a la banda, y que también ha sido responsable de su estilo ecléctico y experimental en sus primeros años en «la carretera».

Para ese entonces, Jones estaba completamente inhabilitado para ir de gira o tocar con sus compañeros: apenas podía sostener la guitarra, no podía mantener una conversación coherente, no asistía a los ensayos… En fin, el otrora líder y genio creativo de los Stones no era más que una carga para sus compañeros, y tuvo que ser apartado del camino.

No obstante, su inminente salida no fue para nada traumática. Al contrario, Jones estaba consciente de que pronto llegaría de su despido y no opuso ninguna resistencia. Según algunos autores, ni siquiera estaba al tanto de todo lo que sucedía a su alrededor, y eso hizo que el proceso se llevara sin ningún inconveniente.

Paralelamente, y ante la incapacidad de Jones, los Stones buscaban a un guitarrista que podía acoplarse a su estilo de alternar guitarra rítmica con solista, ya que Keith Richards, si bien es un prolífico virtuoso creando riffs y un sólido guitarrista rítmico, su estilo como solista era muy tosco y no le daba cuerpo al sonido. Y para ello, Jagger llamó por recomendación de John Mayall al joven guitarrista de sus Blues Breakers: Michael Kevin Taylor (Welwyn Garden City, 1949), quién no esperaba su llamada y a la hora de ensayar, su virtuosismo no dejó indiferente a nadie:

Una semana más tarde, y a cambio de un contrato por 150 libras esterlinas a la semana (lo que equivale a unos US$ 2.690,33 del día de hoy), Taylor aceptó la oferta de volverse un «Rolling Stone».

Su estilo como guitarrista, según biógrafos de la banda, se caracteriza como «lírico, fluido; con una inclinación hacia los armónicos y la ornamentación arabesca». Desde muy joven, Taylor aprendió a dominar el instrumento de seis cuerdas oyendo a leyendas del blues como B.B. King (1925-2015), y sus primeros pasos en la música fueron a los 15 años con su banda «The Juniors», para luego ir a «The Gods», hasta llegar a tocar con Mayall y sus Blues Breakers, sustituyendo ni más ni menos que a Peter Green (1946), uno de los fundadores de la mítica Fletwood Mac.

the roliing stones

Su debut oficial con la banda ocurrió el día 5 de julio de 1969 en el Hyde Park de Londres, donde los Rolling Stones dieron el concierto gratuito más concurrido de toda su carrera (donde se estima que asistieron entre 250.000 a 500.000 espectadores) como homenaje póstumo a Brian Jones, quién había fallecido en su casa en circunstancias aún no aclaradas dos días antes.

Nadie podía creer aquel veinteañero de ojos azules y de aspecto cándido e infantil sería, quizás, el más grande artífice de la mejor y más recordada época de la banda, brindando todo su talento, expresividad y delicadeza con sus solos durante los siguientes cinco años, con antológicas actuaciones en piezas memorables como «Sway», su debut en estudio como miembro pleno de la banda:

«Can’t you hear me knocking» donde improvisa su solo favorito, muy al estilo «Santana», con una guitarra Gibson ES-345:

«Love in vain», un solo que conmovió al propio Mick Jagger (como lo reconoció en una entrevista, años después):

«All down the line» donde con el «bottelneck» haría de su guitarra una harmónica, dejando boquiabiertos a todos:

«Ventilator Blues», la única canción por la cual recibiría crédito como compositor:

«Stop breaking down»; «Doo Doo Doo Doo (Heartbreaker)» o en «Time waits for no one» su último gran aporte para la banda:

https://www.youtube.com/watch?v=vC0Qt1lvLq8

Pero no todo era miel sobre hojuelas como «Stone»: su adicción a la heroína, los continuos roces con sus compañeros (sobre todo con Richards, quien de muy mala manera llegó a gritarle que era «muy bueno tocando en vivo, pero un desastre tocando en estudio»); y la falta de crédito en varias canciones de la banda (como «Moonlight mile», o la antes mencionada «Sway»), terminaron agotando la paciencia del músico.

Para 1974, mientras se estaba grabando en Alemania «It’s only Rock & Roll», la banda tenía ya varios meses sin salir de gira (de hecho, su último concierto había sido en Berlín, en octubre de 1973), y Taylor apenas tuvo participación en la preparación del disco (ya que solo completó 7 de las 10 canciones que conformaron el disco) debido a que seguía tratamiento por una sinusitis, y que también ya estaba buscando otras ofertas para seguir tocando.

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Comenzando diciembre de 1974, mientras Mick Jagger estaba en Nicaragua con su entonces mujer, Bianca Pérez-Mora Macías, gestionando el dinero donado para las víctimas del terremoto que sufrió el país hacía dos años; recibió una llamada de Mick Taylor diciendo que abandonaría a The Rolling Stones. La llamada de larga distancia no convenció a Jagger, y decidió viajar a Londres para persuadirlo a que desechara la idea. Pero esta vez, y pese a las sospechas del bajista Bill Wyman de que el conato de renuncia de Taylor era para obtener una mejora en su contrato, su viaje fue en vano. Taylor argumentó que sus razones eran puramente musicales (pues ya estaba aburrido y quería hacer otras cosas. De hecho, había llegado a un acuerdo con el legendario bajista Jack Bruce (1943-2014) para formar un nuevo conjunto) y personales (tenía que mantener a su familia, ya que era el peor pagado de todos los miembros de los Stones), y de forma amistosa, Jagger y el resto de la banda aceptaron la renuncia, cerrando de esta manera la que muchos consideran (fanáticos y expertos) como la «Era Dorada» de los Rolling Stones.

Mick Taylor
Mick Taylor of the Rolling Stones recording with Herbie Mann london 1973

Pese a su salida, Taylor mantuvo siempre una relación amistosa con los integrantes de la banda, sobre todo con Mick Jagger, quién declaró en una entrevista realizada en 1995 que: «(Mick Taylor) era un músico melódico muy fluido, que nunca tuvimos, y que no tenemos ahora (…). Algunas personas piensan que esa es la mejor versión de la banda que existió». Sin ir muy lejos, Taylor participó en varias ocasiones en calidad de invitado con la banda durante su gira europea en 1982 o durante la gira del 50 aniversario entre 2012 y 2014 donde ya con el cabello canoso y con unos «kilos de más», dejaba en claro que todavía conservaba el virtuosismo que tanto deleitó al público y que tanto impresionaba a sus compañeros. Mick Taylor sin duda ha sido, y seguirá siendo, el «Más grande guitarrista que jamás hayan tenido The Rolling Stones».

Fuente loudersound.com timeisonourside.com
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