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Neocasal: 40 años del primer disco de Tino Casal

El 22 de septiembre habrán pasado treinta años del fallecimiento de Tino Casal. Repasamos sus inicios en solitario y su primer disco, "Neocasal", sacado a la venta hace cuatro décadas.

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Este 22 de septiembre se cumplen treinta años del fallecimiento de Tino Casal, dejando un vacío que hasta ahora nadie ha podido llenar.

Anticipado a los tiempos en los que vivía, se encargó de “colorear” una España que continuaba siendo gris desde finales de los setenta. Aunque trataron de encasillarle como cantante melódico, la realidad es que no pudo ocultar su talento y creatividad, dando como resultado su primer disco: Neocasal.

Hace cuarenta años de ese primer álbum, ecléctico y con miras a un Londres que hacía tiempo ya estaba envuelto en la modernidad de sonoridades sintetizadas y estéticas siniestramente futuristas. Repasamos Neocasal y toda su historia.

Primeros pasos

A finales de los años setenta, tras volver definitivamente de Londres y habiendo grabado varios sencillos (como el famoso Volarás, Volaré también cantado en otros idiomas por diversos artistas) la discográfica Phillips tenía planeado hacer de él un cantante melódico. Veían en Tino Casal un nuevo Nino Bravo.

Fue con Phillips que grabó temas melódicos acordes con lo que sonaba en España a finales de los setenta, siendo un claro ejemplo la canción Emborráchate, presentada además al XX Festival de Benidorm en el verano de 1978. Tristemente no obtuvo buenos resultados.

Para continuar con este corte de canción ligera, Tino fue enviado a los estudios de Luis Cobos (Estudios Escorpio) para allí grabar nuevos temas que miraban al estilo de los melodistas italianos. Sin embargo, tras una charla entre Casal Cobos, se decidió no llevar a cabo ese proyecto. A Cobos le parecía que Tino Casal no tenía que cantar esa música de corte tan serio y antiguo, no le pegaba. Fue entonces cuando pensó en el productor Julián Ruiz.

Julián era un apasionado de la música y tenía un programa de radio, Plásticos y Decibelios, desde 1977, donde mostraba la actualidad musical. Habló con la compañía EMI y comenzó a trabajar con Casal en lo que sería su primer álbum de estudio en solitario. Ambos tenían el punto de mira puesto en Londres, de donde sacaban las principales inspiraciones y novedades.

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Para Tino Londres era «la capital del mundo». Estuvo allí viviendo unos años, desde 1973, y logró empaparse de todo ese ambiente de siniestra modernidad glam y nuevas sonoridades sintetizadas. Se empapó de toda aquella sociedad, paseó por Carnaby Street y quiso trasladar todo aquello a sus canciones, tanto sonora como estéticamente en su imágen.

Los vídeos musicales que Tino grababa en Londres de I-D, The Face o Blitz luego en Madrid los veía y repasaba concienzudamente. Le gustaba Malcolm McLaren tanto por sus productos como por la imagen de estos. También analizaba los sonidos de Bowie, esos trasfondos tan ocultos que son imperceptibles pero que para él eran muy importantes.

Proceso de creación de Neocasal

El álbum se grabó en los estudios Escorpio de Luis Cobos. Estos estudios recogieron a la mayoría de los grupos que formaban parte de la incipiente Movida Madrileña, y estaban imbuidos de ese ambiente de búsqueda de novedad.

Luis Cobos tuvo una gran influencia, arreglando este primer disco de Casal. Tino Azores, el ingeniero de sonido de Escorpio, fue también un elemento crucial en la evolución del sonido de la época.

A principio de los ochenta en España comenzó a darse un cambio de paradigma dentro de los estudios de grabación. Ahora el productor, y especialmente si hablamos de Julián Ruiz, toma la función de «consejero», dejando a los músicos vía libre para desarrollar toda su creatividad en la canción.

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Se necesitaban músicos de sesión que estuvieran al corriente de la actualidad musical en el extranjero, de las nuevas corrientes estéticas y, especialmente, que conociesen los nuevos instrumentos (sintetizadores, baterías electrónicas, bajos como el Stick Chapman) para utilizarlos en el estudio.

El criterio de Tino Casal era muy valorado entre los músicos y resultaba muy inspiradora para ellos la creatividad que demostraba tener. Aunque no supiese escribir música, tenía claro en su cabeza cómo debía sonar una canción, cuales eran sus partes y qué instrumentos utilizar en cada momento. Buscaba la inestabilidad de los compases de amalgama y nuevas sonoridades con las que sorprender. Los músicos se encargaban de «dar vida» a esas ideas.

 

Portada del álbum Neocasal de Tino Casal diseñada por él mismo.

 

Javier Losada, pianista y uno de los músicos de sesión que más cercano le sería a Tino, escuchó por primera en Escorpio una canción suya. Cobos le puso Champú de Huevo, primer single del disco, y, en palabras de Javier:

Me llamó mucho la atención la forma en que comenzaba Luis a construir esos arreglos, cosa que aquí en España no se tenía mucho en cuenta y que se empezaba a trabajar así en Inglaterra. Ellos ya hacían delays, estaban medidos con el tiempo cuando aquí eso no se hacía todavía. Había una serie de planos dentro de esa grabación que a mí me llamaron muchísimo la atención.

Julián Ruiz, que conocía al guitarrista Carlos García-Vaso de las grabaciones del disco póstumo recopilatorio de Nino Bravo, le pidió que colaborase en la grabación de las guitarras de Neocasal, siendo muchos de los riffs más destacados creación suya. En Neocasal utilizó una Telecaster y otra guitarra de Tino que llevaba un distorsionador incorporado, que es la que hace el riff de Champú de Huevo.

La realidad es que Tino era muy exigente en sus grabaciones, además de perfeccionista, y no le importaba repetir las tomas todas las veces que fuese necesario. De hecho, uno de los grandes problemas que tenía Julián Ruiz eran las horas de estudio, teniéndose que pelear con la compañía para que le dieran más horas e incluso llegaba a pasarse de presupuesto en la producción.

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Esta misma exigencia Tino la trasladaba también al escenario, teniendo que crear el mejor ambiente posible con decoraciones y vestimentas acordes a su estética new romantic. En palabras de Alaska:

Una cosa que nosotros [los grupos de La Movida] respetábamos mucho es que cuando [Tino] hacía un playback en televisión, vestía a todos, llevaba los sillones, ponía las luces, se preocupaba de hacer un decorado para que aquello se pareciera un poquito menos al cutrerío de plató que le habían puesto en televisión.

Canciones de Neocasal

Tokyo:

Encontramos sonoridades de sintetizador interesantes desde el principio, haciendo un guiño a lo robótico. De hecho, Japón interesaba mucho por su emergencia tecnológica, siendo este país creador de muchos de los sintetizadores más famosos de la época.  (Marcas como Roland o Yamaha).

Champú de Huevo:

Canción que dicen está dedicada a Fabio McNamara, fue un éxito en España y una de las que más se recuerdan de Casal. Encontramos el llamativo riff de guitarra antes comentado, idea de Carlos García-Vaso.

Love Me Tonight:

Compuesta por Tino y Julián, se notan en la letra los tintes autobiográficos, como la mayoría de canciones de Casal. El piano seguramente sea un Yamaha CP 70 Yamaha CP 80.

Billy Boy:

Hace referencia al famoso Billy Idol. Destaca la caja de ritmos sin charles y el riff de la guitarra, además de la potente voz de Casal, pasada por un Vocoder al final de la canción.

Aquí en Viena:

Con sonoridades muy parecidas a My Only Love de Rosy Music (eran un referente), puede que esta sea una de las canciones más bonitas del disco. Destaca la voz de Casal con reverb sobre cuerdas sintetizadas (probablemente de un ARP Solina) y unos coros de fondo que parece dan una especie de solemnidad a la canción. Sin duda, una preciosa forma de cerrar la primera cara del vinilo.

Stupid Boy:

Una de las dos canciones en las que Tino se anima a cantar en inglés, aunque  también la grabó en español. Se escuchan sonidos sintetizados de percusión con juegos de panorama y el uso del Vocoder en los coros del estribillo y segunda estrofa. Sorpresiva parada a mitad de la canción que aporta movimiento y dinamismo.

Goodnight Hollywood:

El fade in al comienzo de la canción te va introduciendo lentamente en el ambiente. Camina muy bien encontrando compases de amalgama al final de los estribillos. También se aprecia el uso del Vocoder. El bajo (como en todas las canciones) también es muy interesante, al estilo del grupo Japan.

Life On Mars?:

Genial versión del tema original de Bowie, a quien Tino tenía como gran referente. De hecho, Tino bien podría ser el David Bowie de España. Aunque pierde el dramatismo que tiene la versión original, además de cantarla un poco más rápido, sin duda es una gran versión donde encontramos unos brillantes agudos en el estribillo.

Blanca Estancia:

Es una muy buena versión de CreamWhite Room. Aunque la letra no es una traducción, sino escrita por Tino. La canción camina muy bien y es un estupendo cierre de disco con el saxofón.

Recordando a Tino

Tino Casal, actualmente uno de los grandes olvidados de la música de los ochenta, incorporó el factor moda-música. Él se definía como “música estética”. Fue un gran innovador en muchos sentidos, además de generoso por mostrarnos todo su talento y guiarnos por el buen camino.

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Terminamos el artículo con las palabras de algunos de sus músicos de sesión: Javier Losada y Carlos García-Vaso.

Javier Losada:

Nos gustaba vivir, o por lo menos, creer que estábamos viviendo un momento muy especial, que luego siempre he pensado que realmente fue así. Tan especial, que cuando Tino falleció, se desmoronó y se desvaneció, y en consecuencia, se nos apagó ese faro que nos guiaba, porque él era un gran innovador, un personaje que nos daba luz hacia donde mirar. Nos daba una dirección concreta y esas directrices se perdieron el día que nos dejó.

Carlos García-Vaso:

Muchas veces me he preguntado qué haría Tino si vivera en la actualidad y no termino de verlo claro porque él era tan especial que no sé si encajaría en esta época de mediocridad en la que estamos inmersos.


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